Pregones y Pregoneros de las Fiestas

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2003

 

 

Pregón de las Fiestas de San Mateo 1999

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2004

 

 

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2000

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2005

   

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2001

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2006

   

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2002

Pregón de las Fiestas de San Mateo 2007 NOVEDAD

 

 

 

 

- Pregones y Pregoneros de las Fiestas de San Mateo -

 

Muchos son los pregones y muchos los pregoneros que han pasado por las fiestas de San Mateo conquenses. El primer pregón corrió a cargo de Juan Martínez en el año 1581, dando la noticia de considerar el día 21 de Septiembre como el día en que las tropas de Alfonso VIII conquistaron la ciudad. Al año siguiente se dictaron las normas por las que dicha fiesta debía regirse y, entre otras cosas, juraron que los toros de San Mateo se correrían “por siempre jamás”, pero las fiestas de San Mateo dejaron de celebrarse a causa de la precaria situación económica del Concejo y, por tanto, tampoco hubo pregones ni pregoneros.

A partir del año 1862 se reanudaron las fiestas ya con vacas enmaromadas aunque no tenemos constancia de ningún pregón hasta nuestros días en el año 1984. Así, podemos decir que los pregones "se convierten así en un vehículo expresivo que anuncia a todos, propios y extraños, presentes y ausentes, que la fiesta comienza, que el día esperado ha llegado de acuerdo con la inmutable cadencia del calendario". (MUÑOZ, Jose Luis. "Pregones de San Mateo". Cuenca. 2002).

Ser pregonero de las Fiestas de San Mateo es un orgullo, una satisfacción, y por ello, preparan minuciosamente sus discursos, unos a modo de poesía, otros a modo de recuerdos e historias vividas por ellos mismos. No provienen todos los pregoneros del mismo "mundillo", ya que por el Balcón del Ayuntamiento han pasado periodistas, escritores, pintores, etc.

Todos los pregoneros han demostrado sus buenas dotes expresivas y literarias en la construcción de sus respectivos pregones, pregones que hicieron partícipes a todos los presentes en la Plaza Mayor. Incansablemente se podían y pueden escuchar las últimas sílabas de cada verso repetidas una y otra vez por la muchedumbre cada vez que el pregonero citaba dichos versos. Estos chascarrillos perfecta y graciosamente elaborados forman parte de la fiesta y son el inicio de 4 días de alegría y comunidad.

Pero no sólo es importante el pregón y su pregonero. Tras el mismo, el Concejal de Festejos hace entrega de unas placas conmemorativas a diferentes personajes populares de la ciudad, así como a tres peñas, por algún motivo determinado, así como también la Peña “Los de la Fuente de los Canónigos” reconocen la labor de los corredores de vaquillas entregando una placa al que, a su juicio, ha sido el mejor corredor del año anterior.

Y todo este acto oficial termina con unas palabras del Ilmo. Sr. Alcalde, tras lo cual quedan inauguradas las Fiestas de San Mateo, e inmediatamente se puede oír el estruendo del cohete que anuncia la primera vaca enmaromada del año mateo.

Los pregoneros de las Fiestas de San Mateo desde 1984 hasta la actualidad son los siguientes:

Año 1984: José Luis Lucas Aledón

Año 1985: Raúl del Pozo

Año 1986: Pedro E. Pérez Jiménez

Año 1987: Antonio Requena

Año 1988: Luis Calvo Cortijo

Año 1989: José Vicente Ávila

Año 1990: José Luis Lucas Aledón

Año 1991: Antonio de Conca

Año 1992: Fernando Saiz Martínez

Año 1993: Nicolás Mateo Sahuquillo

Año 1994: Fermín Asensio

Año 1995: Francisco Alarcón Díaz

Año 1996: Juan Ignacio Montserrat

Año 1997: José Mª Abellán López

Año 1998: Heliodoro Cordente

Año 1999: Miguel Romero

Año 2000: Manolo Plaza

Año 2001: Rafael Torres Muelas

Año 2002: Pedro Romero Sequí

Año 2003: Julián Recuenco

Año 2004: Raquel Malo

Año 2005: Rubén Palomino Guevara

Año 2006: Luis Ángel Martínez Domingo

Año 2007: Amador Jiménez Torrijos

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 1999 -

 

PREGONERO: D. Miguel Romero Saiz

 

Ilustrísimo Señor Alcalde y amigo; Sr. Obispo; Sr. Chamón, festero mayor; señores concejales, autoridades, peñas mateas, jóvenes, amigos y conquenses en general, a todos los aquí presentes y, por qué no, también a todos los ausentes: San Mateo ha llegado.

Pues, ¡ea!, aquí estamos. Y es con un ¡ea!, con esta palabra tan conquense y propia, ensalzada no hace mucho por nuestro querido poeta y amigo Diego Jesús Jiménez, con la que yo, modesto "vocero inventado", quiero comenzar lo que puede y debe ser el pregón de las fiestas más populares, más emblemáticas y, por ende, más nuestras: las vaquillas.

Sé que es difícil, pero en mi ánimo está el llegar al corazón de cuantos aquí estáis para vivir con intensidad momentos solemnes, momentos felices y es desde aquí, desde este pulpito sagrado, desde este lugar tan privilegiado, donde se fraguaron gestas heroicas, alentaron masas, contemplaron conquistas y airearon discursos, con un ¡ea! o sin ¡ea!, ayudar a que encontréis el entusiasmo y la alegría, aunque entre vosotros, los más fieles "mateos", también mis palabras sondeen la impaciencia, deseosos de ver a esas alfonsinas lanzar sus pitones al viento.

¡Ea, ea, ea ... la vaca se cabrea!

Pero,... ¿Quién puede dudar de nuestra tradición?... ¿Hay alguien que en su sentimiento más puro, siendo conquense, pueda no sentirse "mateo" en estos días? No... es imposible; yo no lo concibo.

¿Hay algo más intenso que Cuenca en Semana Santa?, pero ¿hay, a su vez, algo más bonito que vivir Cuenca en Vaquillas? Imposible.

Hoy, paisanos, habla Cuenca en esta plaza, sí, grita, vive Cuenca aquí, en este balcón, en sus callejas empedradas, en sus rincones alados, por San Mateo especial que acaba siglo y que, con la fuerza que marca la propia historia, espera ansioso un nuevo milenio mejor; con más pasión, que escribirá, no hay duda, nuevas páginas solemnes en la historia de nuestra ciudad, en la historia de nosotros mismos.

¿Quizás, sin tardar mucho, nuestras próximas vacas, las vacas del dos mil, lleguen antes y más cómodas subidas en ese AVE aclamado?

¿Será utopía, será espejismo...? No, deberá ser realidad.

¡AVE, AVE, AVE... que Cuenca se cabrea!

Mas debo ser pregonero a la usanza, debo estar a la altura de mis antecesores y debo, no, hacer honor a lo que en mí marca el emblema, es decir, debo decir historia.

Pero..., no quiero, no quiero que la impaciencia del pueblo me abrume.

Sin embargo, amigos, es lícito que reconozcamos que hace algunos años, cientos, un Alfonso llamado el Octavo, turbase a las morismas aquí afincadas, hincase pendón, cruzase valor instaurado, nobleza vacuna y tradición festiva. Era el día de San Mateo y ahora sigue siendo el día de San Mateo.

¡Que la vaca tiemble y brille su bravura como lo hacen las piedras de un Patrimonio del Mundo, de una Cuenca como ninguna, de una plaza engalanada para la fiesta, pero ... que no tiemblen las piernas de cada uno de vosotros ante la vida, ante el progreso, ante la fiesta!

El pueblo mateo hoy no desea historia leída que le repita lo que ya sabe.

No quiere oír por enésima vez que un veintiuno de septiembre de 1177 llegase aquel rey Alfonso, o que un Martín de Alhaja le diera luz a su espada, ni que el pendón colocase cáliz y estrella en una Mangana moruna, ni que la Catedral pueda guardar misterios templarios.

No, no y mil veces no, el pueblo mateo hoy quiere oír el sentir del miedo por la Fuente de los Canónigos, quiere burlar la maroma en su Plaza Mayor, quiere jugar al escondite vacuno entre sus arcos, quiere tintinear entre sus tascas, quiera aplacar la sed del añorado festín de esta fiesta que cruza piedras sublimes, que hace protagonismo en las escalinatas de San Miguel, en esa Calle San Pedro o, quizás, bajo el palo mayor de nuestro San Julián postrado, Y ... lo quiere, ya.

El pueblo conquense, hoy, resucita, emerge, vibra y sus peñas, alma del pueblo, son las maromas de Cuenca con su clamor, con su colorido y, este año como ninguno, son la esencia viva de un escenario sagrado que año tras año consagra la tradición para hacerlo eterno.

¡Ea, ea, ea... que esto se alarga y la vaca se cabrea!

Ya tiempo ha pasado desde aquellos primeros carteles que un día Zapata iniciase, Lucas Aledón continuase y el bueno del "Pedagogo" plasmase, arropados por aquella Peña Vaticana y colgados en la casa de Juanita Garrote, deleitando con su crítica burlona. Tiempo ha que lastimosamente ha perdido.

Pero bien está que recordemos a Jamú, a Asterio, a la "Morrocorchete", a la "Rosamari"o a "Estiramorcillas", porque historia son e historia dejan; pero ellos mismos han dado vida y razón a lo que hoy somos y, desde luego, esa lista que sería interminable la vivimos ahora nosotros como herederos, la vivimos como la sinrazón de un tiempo que busca compartir entre peñas, entre amigos, entre el atardecer de un día como hoy, el ocaso del momento, de un acontecimiento feliz que inicia camino.

¿Quién no recuerda aquella verbena en la anteplaza donde tradicionalmente se la dedicaba "la Raspa" a Manolo "Albarquillas o, tiempo atrás, ¿quién no recuerda a aquel añorado Juanillo, quien subía los encargos en su carrete asnal, al compás de la canción?

Vas pa rri con el culo para ba ...

Vas pa ba con el culo pa rri ...?

Conquenses, mateos, amigos, abramos las puertas de la ciudad; abramos las hoces; abramos el mundo; abramos los toriles,... abramos, sin duda ni dilación, lo que siempre ha sido orgullo por ende de las tierras y los mares, nuestro corazón al que llega, ese corazón de conquense afortunado.

Siempre ejemplo de nobleza, de alegría compartida y de ritual de tiempo. Lejos debe quedar la bruma del rencor y la desdicha, lejos deben quedar los orgullos heridos y la sinrazón dolorosa y, por tiempo y forma, abrir fronteras del miedo, vivir la fiesta, porque Cuenca tiene todo y, sobre todo, sinceridad y grandeza.

¡Es, ea, ea, ya está bien,... porque no hay duda que la vaca se cabrea!

Nuestra Cuenca alada vive hoy otro sueño, ilusión postrada en esta Plaza Mayor y, como sueño vivido, real.

El sueño vive, resucita. Dicho el pregón, suenan los pasodobles y la melancolía nos invade. A un seco golpe de bombo suena el claro don del trompetista como preludio del festín.

"Julito lanza el cohete y el murmullo que reina en la plaza se hace estallido lisonjero. Sale la vaca, ayudada por Patola desde esos "piesebres" que bien cita el Moreno de madrugada y mirando fija la luz del callejón del Clavel inicia tránsito. Es el éxtasis del corredor, es el momento cumbre de la insensatez guiada por la emoción, es la valentía disfrazada.

Miras al suelo y, sin tocarlo, sales en volandas al fino viento. Vuelas y gritas, molineas tus brazos y pataleas al compás del miedo, procurando no pisar a Paco "Pepinillo" que ha caído, acostumbrado. Sabe caer, no hay duda.

Balbuceando asoma la vaca frente a la Fuente de los Canónigos y en ella, sus más fieles guardianes de verde centelleante, arropan sus temblorosas piernas junto al pilón y, entre medias, el corredor avispado la espera, mirando más la maroma que al maromero y su vaca. ¡Lástima, este año falta "el Parri"! ¡Ah, los maromeros, ángeles de la guardia, padres del atrevido, fieles seguros de esta fiesta, que son la experiencia y la vida!

Al otro lado de la calle, aquel que quiere saber y no sabe, cruza en horizontal cayendo frente al portal, maniatado por el miedo. Es la novatada, es el reclamo, es la vaquilla.

Sube el animal sin miedo, reinando en ancha calleja y mira, atónita, a la gente agolpada a su lado, pálida, mojada, temblorosa, porque la vaca, señora de la fiesta, le ha mirado desde lejos. Simplemente eso. ¿Quién no recuerda a la vaca Marisol?

De la plaza, el clamor, el rugir irrumpe, te destroza, te amaga. Los más intrépidos gritan, los neófitos tropiezan, el barullo envilece. Faltan escalones hacia la catedral, se buscan y muchos, por el miedo, no los encuentran. Miedo escénico, miedo real, miedo total.

En el árbol de la esquina todos giran a destiempo, algunos se han despistado viendo a la moza de fino talle y amplio escote, reciben el golpe del asustado por despiste, algunas veces su amigo, y liman uñas ante la reja que ellos ven y que no existe. Otros aprovechan el halo casi fálico y se agolpan en las tabernas tradicionales para tocar sin ser tocados. Es la vaquilla, es... nuestra fiesta.

Al final, los arcos te hacen jugar al pillao vacuno y entre los ecos de Zapaterías el pueblo se agolpa en la calle del Fuero y alguien grita: ¡Arriba, arriba, arriba!

La gente se moja, hincando sus uñas en la subida a las Angélicas, rocódromo improvisado.

Después, cansada, atónita, busca su cuarto, cruza el portal de Emilio Castillo, que aún recuerda asustado el bueno de Benita, busca su cuadra, busca su sueño.

Ha servido con bravura, ha regado alegría, ha bebido entre Mangana, las Blancas, las Tinajas o el Escalón y ahora, desde su plaza, desciende seguida del murmullo, barullo y clamor que la acompaña.

La tarde se apaga, se apagan los sueños, empieza el otoño y la vaca se duerme. San Mateo aclama que llegarán nuevos tiempos".

¡San Mateeeo, San Mateeeo...!

Pues bien, a todos, a los vecinos, avecinados, visitantes, forasteros, culés y madridistas, a los peñistas y camareros; a los punkis, dandis, calorros, hippies y roqueros; a los cagaos, follanidos, transexuales y tornilleros, a los de aquí y a los de allá, a los que beben sin pagar y a los que pagan bebiendo, a los estolas, honorietes, gerardines y pintureros, a los guripas, picoletos, trepas, matasanos y picapleitos; a todos, sin excepción, vivid la fiesta con respeto, alegría y diversión. Respetad al maromero, bebed con prudencia y esmero y sed, sobre todo, un buen mateo.

El Pregón se acaba. "¡Ya es hora!", dirán las peñas. "¡Ya está bien!", dirán los cultos. ¿Por fin, la vaca; por fin, la fiesta?

Y, antes de que suene el clarín, gritad conmigo, orgullosos y altaneros:

¡¡Que calle el pregón!! ¡¡Que corra la vaca!!

 

¡¡¡ VIVA CUENCA !!!

¡¡¡ VIVA SAN MATEO !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2000 -

 

PREGONERO: Manuel Plaza

 

llustrísimo señor Alcalde, señor Obispo, señores Concejales, Autoridades, conquenses y visitantes:

Tras 365 días de espera, ya está aquí San Mateo.

Cada año, en los últimos días del verano, una extraña sensación recorre mi cuerpo: es la llegada de la conmemoración de la reconquista de Cuenca por las huestes del rey castellano Alfonso VIII, la celebración de nuestra querida "Vaquilla". Sin embargo, este año dos sentimientos luchan por copar mi espíritu: por un lado, la alegría por la llegada de estos días y por otro, la responsabilidad que supone ser el encargado de anunciaros la llegada de las fiestas de San Mateo.

Hoy os envidio. Vosotros abajo, en plena fiesta ya y yo aquí, arriba, realizando una misión que, aunque soñada, para mí es todo un suplicio, pues el Santo Mateo no me ungió para ser buen par­lante pero, en su lugar, al parecer, si que me dio don de volante.

Permitidme pues, ya que algo he de contaros, que reviva una curiosa historia que me ocurrió lejos de aquí, hace un par de años, cuando participaba en una prueba africana.

Una noche en Túnez, tras una dura jornada, acampamos junto a un pequeño poblado. En su plaza, un anciano tocado con turbante entretenía a los más jóvenes con su discurso. En principio yo nada entendí, pues el protagonista utilizaba la lengua autóctona, muy difícil de entender para cualquier occidental. Sin embargo, me llamó su atención su manera de gesticular.

Entre nuestros acompañantes se encontraban algunos nativos que, por saber francés, acompañaban a la expedición como intérpretes. Pedí ayuda a uno de ellos y fue así como, entre una mezcla de idiomas, conseguí escuchar una historia fascinante que, según contaba el narrador, había sido transmitida de padres a hijos a lo largo de varias generaciones.

Resultó que el anciano descendía de una familia que, durante muchos años, había vivido en España. Sus antepasados llegaron a la Península poco después de la llegada de los primeros musulmanes, allá por el 711. Con el avance de las tropas de la media luna, habían llegado hasta una ciudad situada en las primeras estribaciones del sistema ibérico, enclavada entre las hoces de dos ríos. La belleza del entorno y las posibilidades en pleno auge hicieron que optasen por instalarse allí. En su historia, el abuelo contaba a los jóvenes como en el año 1177 del calendario católico, el día en que los cristianos celebran la festividad de los Magos de Oriente, la ciudad donde vivían fue sitiada por el ejército castellano, que trataba de expulsar a los árabes de la Península.

Pasó el invierno, llegó la primavera y el estado de sitio continuaba. Entró el verano y la vida en la ciudad comenzaba a ser difícil: los alimentos escaseaban, el ganado no podía salir a pastar fuera de los límites de la ciudad amurallada, nadie tenía conocimiento de lo que ocurría más allá de lo que la vista alcanzaba a ver desde lo alto de los torreones... Aún así, estoicamente, la población mora no se desanimaba y confiaba en que el ejército que les asediaba desistiese en su empeño.

Una noche, cuando el verano tocaba a su fin, el silencio fue roto por la voz de alarma de los centinelas; los soldados cristianos, escondidos bajo pieles de ovejas habían conseguido entrar en la ciudad. Las tropas moras tardaron en reaccionar y, tras más de quince horas de una cruenta batalla, la urbe cayó del lado cristiano.

Todo parecía haber terminado para los árabes habitantes de la bella ciudad que se veían abocados al destierro en el mejor de los casos y a la muerte en el peor de ellos. Sin embargo no fue así. Resultó que el rey que comandaba el ejército vencedor quería ser condescendiente con el vencido y ofreció un puesto en la nueva urbe a todos cuantos quisieran quedarse. Además, el monarca dotó a la ciudad de un importante fuero, de muchas riquezas y de un sinfín de honores.

Viendo la bondad de su nuevo gobernante, los antepasados del singular narrador decidieron quedarse en la ciudad. Y no se arrepintieron de ello. La ciudad, bajo el dominio cristiano, fue creciendo y aumentando las posibilidades de subsistencia para sus vecinos, aunque el rey conquistador partiese para proseguir su campaña para expulsar a los moros de la Península. Pese a estar luchando contra sus hermanos de sangre, aquellos moros que decidieron quedarse en la ciudad lloraron a escondidas la muerte del monarca en 1214, quedando en su memoria las bondades de tan distinguido personaje. Pasaron los años y la figura del rey castellano cayó en el olvido.

Sería en 1581 cuando las personas más influyentes de la ciudad decidieron rendirle el merecido homenaje, instaurando "para siempre jamás" la celebración de la festividad de la conquista de la ciudad con suelta de vaquillas. Toros, cristianos y musulmanes, acogieron con agrado tal decisión que venía a hacer justicia. Yo, perplejo por lo que acababa de oír a tantos kilómetros de aquí, en el corazón de Túnez, no pude sino pedirle a mi improvisado traductor que preguntase al narrador por el nombre de la ciudad de la historia y el rey protagonista. La contestación, entendida perfectamente en las palabras del aborigen, me pusieron los sentimientos a flor de piel. La ciudad era Cuenca. Y el rey,  Alfonso VIII.

Hoy, 823 años después de la reconquista de la ciudad, nos reunimos aquí para cumplir el mandato de don García Busto y Villegas y celebrar las fiestas de San Mateo con corridas de vaquillas enmaromadas. Pero vale ya de palabras y recuerdos y pasemos a la acción, pues las peñas abajo esperan con emoción... Dejemos a un lado problemas y rencillas y disfrutemos de estas fiestas tan fascinantes como sencillas.

Olvidemos las reivindicaciones, pero que el AVE pase y pare en nuestras estaciones. Y algo que pedimos todo el personal, que "La Vaquilla" sea Declarada fiesta de Interés Regional. Durante estos días agua, no necesitamos, pues de zurra y vino las garrafas llenamos. Aún así, que no se la lleven muy lejos pues cuando terminemos a buen seguro que la utilizaremos.

¡Qué despejada veo la plaza!, aunque de gente está abarrota. Los árboles todavía tienen que crecer, pues desde aquí no los puedo ver. Sea bueno con nosotros, ciudadano alcalde y no tome nuestras palabras en balde: Que San Mateo sea fiesta para que así nos podamos echar la siesta.

Y recordar lo que a continuación os digo: La vaca no es cosas de broma aunque nos proteja la maroma. Por ello, si sin sustos queréis disfrutar, con los cuernos de la vaca habréis de contar. No iréis al cielo en busca de nubarrones, pues con el nuevo pavimento no hay lugar a resbalones.

Que el dios Bacón no te revuelque, protégete de sus cuernas siendo precavido en las tabernas.

Prepárate, Julito, el petardo para que dé comienzo el festón, que los maromeros agarren las  maromas y esperen en el callejón. Suenen clarines y timbales para que comiencen a correr los animales.

Resguárdense ya los que a disgusto no quieren trotar, no vaya a ser que a la vaca le dé por atacar. Ya bajo a ocupar mi puesto y pongo fin a esto, no sin antes recordaros que aquí, en Egipto o en Dakar Cuenca, los conquenses y "La Vaquilla", en mi corazón estarán.

 

¡¡¡ VIVA CUENCA !!!

¡¡¡ VIVA SAN MATEO !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2001 -

PREGONERO: D. Rafael Torres Muelas

 

ILUSTRÍSIMO SR. ALCALDE, CON SU PERMISO, CABILDO CATEDRALICIO, SEÑORES CONCEJALES, PEÑAS MATEAS, VECINOS DE TODOS LOS BARRIOS URBANOS Y RURALES, A TODOS LOS PRESENTES Y TAMBIÉN A LOS AUSENTES.

MATEÍSTAS TODOS:

Una vez realizada esta salutación, comenzaré encomendándome a la imagen de la Virgen del Sagrario para que me proteja en tan arriesgada misión, al igual que hiciera con el buen Alfonso VIII en la toma de la ciudad de Cuenca por aquel venturoso año de 1177.

Es, para este humilde pregonero, un orgullo y una satisfacción desde este Casco Histórico, Patrimonio de la Humanidad y escenario apropiado donde el pueblo conquense expresa sus más íntimos sentimientos, anunciaros que San Mateo ha llegado ya.

Sí, amigos, la Atávica, la Antigua, la Ancestral, ¡¡LA VACA YA ESTÁ AQUÍ!! Irrumpe con fuerza llenándolo todo con el primer San Mateo del nuevo milenio, declarado de Interés Turístico Regional, lo cual nos honra a los conquenses. Esta costumbre se ha conservado pura e íntegra, por lo que me parece que es digna de cuidarla ya que, si ha perdurado durante tanto tiempo, es porque tiene algo que merece la pena y para mí que es la integración de todo un pueblo en un acto común, que en este momento... ES CORRER LA VACA.

Ya están aquí las fiestas más entrañables, populares, intimas, ansiadas y esperadas por todos los conquenses a lo largo del año, como cuando se saludan los mateístas: sólo faltan menos de 6, 5, 4, 3, 2 recibos de la luz.

Son días de juerga y alegría en armoniosa camaradería. Entre los días del 18 al 21 de septiembre, conmemorando la reconquista de Cuenca, se correrán en el acreditado coso (de la Plaza Mayor, antes Pío XII y anteriormente del Rollo Macabeo), en honor y recuerdo de San Mateo Apóstol, Recaudador y Patrón de la Hacienda Pública (que, por cierto, algún defecto debía de tener este buen hombre) vaquillas enmaromadas de la acreditada ganadería de LA OSILLA:

DIVISA: AMARILLA Y VERDE

SEÑAL: ZARZILLO EN AMBAS OREJAS

ANTIGÜEDAD: NO SE RECUERDA

FINCA: PUENTE DEL PALMERO

Estas serán mochas, listonas, bragadas, botineras, pasilargas, serán musculosas, largas y fíbrosas, con ofensión en las cabezas y con mucho cuajo, trapío y casta, que el Consejo, puede prometer y promete pagar "SINE DIE" (SIN DÍA).

Los acreditados mayorales, herederos de Copita Cásáñez, el Lorito de Aranjuez y los señores Biribi y Cortinas, han elegido junto al asesoramiento del veterinario Jacobeo, profesor Pinocho, 18 vacas encastadas con las zarzuelas:

LA ROSA DEL AZAFRÁN, PAJARITA Y SOLDADO DE NAPOLES, a las que habrá que añadir las bonacheras del TÍO CHORRA al aire, que prometen dar el mejor juego taurómaco que tan acostumbrados nos tenían los ediles: ALGARRA, DE LA LLANA, DE LA MUELA, NAVARRETE, CORDENETE Y CHAMONCETE.

Se abrirán las puertas dé la plaza con siete días de antelación para que comadres y chochonas elijan sitio y puestos en las barreras, palcos, balcones y escaleras catedralicias. Todas estarán asistidas por los buenos oficios de "viñador" del ALCALDE DE BONICHES (recientemente abstemio y hermano beato juliano).

Correrán a cargo del cuidado y manutención de las vacas Fernando Meamos Tos, Antonio Canoso, Luis el Tata, Manzanas II, Mandolín, Mariano, Pedro Malo Júnior y Sénior, Maroto, Caíalo, Bartola y el Pedagogo, si puede. Todos ellos a las órdenes de Patela y el Chavo, encargados de las cuadras. 

Del riego y limpieza del coso y aledaños se encargará Vitejo, ayudado por Emilio el Pimentero.   

La carpintería de la Plaza, como en siglos anteriores, correrá a cargo de los maestros ebanistas Mandilón y Tesinas.   

Servicio médico habitual: Doctor Egido, Vinoamargo y Antonio Requena (Doctor Infierno).

Asistentes técnicos sanitarios: Antonio Armero, Capullito de las Camelias y Ernesto Pinos, Ronquillo.

Médico de guardia: Paquito de la Muela.

Vigilancia y orden de locales: el Maestro de Castillo.

Pirotecnia y fuegos artificiales: Julito el Almendrita, licenciado en Cheste.

Alguacil de la plaza: Jamú, el Pasao de Mangana.

Guardabarreras: Chule el Gordo.

Venta de tortas de girasol para los días de festejo: en el puesto de Herederos de Gregorio Mozo.

Adquisición de localidades: en los sitios de costumbre.

No se repartirán pases de favor para la contemplación de los festejos desde el balcón municipal. Palabrita de Pocique.

Pero es de bien nacidos ser agradecidos. Por eso no podemos olvidar a ese buen rey que fue Alfonso VIII, que conquistó la ciudad del poder sarraceno, la dotó de fuero, en el cual nosotros, los conquenses, encontramos nuestras más fuertes raíces. 

Esta tradición, que afortunadamente dura tantos años, es más fuerte que las modas y las propias leyes.

Nuestros "SAN MATEOS" son genuinamente conquenses. En torno a ellos la vieja ciudad cobra vida por unos días y se transforma. No tienen comparación en España. No es ésta una fiesta taurina en la que se torea y se domina al animal. Fiesta táurica de nuestros ancestros, se corre delante o detrás de la res enmaromada a cuerpo limpio, haciendo quiebros y recortes para impedir la cornada, lo cual me trae a la memoria para dar una advertencia: que tengan cuidado los inversores de GESCARTERA, que acaban de meterles una bien gorda.

La participación de los conquenses es masiva y el ambiente de la Plaza Mayor y alrededores es inconfundible, solamente pareja a nuestra Semana Santa. Juntas son las expresiones culturales más fuertes del pueblo conquense.

La primera, tremendamente religiosa y la segunda, civil.

Totalmente diferentes, pero complementarias.

Me gustaría que todos los que estamos aquí, en este magnifico marco, pensáramos un momento en todos los que se encuentran con el Santo Evangelista en la otra vaquilla, que forman parte de la historia. No voy a nombrar a nadie, pero seguro que todos estaremos pensando en algún amigo o conocido.

En cuanto a los maromeros, resaltaron por su temple con la maroma Pedro "Guiña", "Teresillo", Julián Miranzos, Julián de la Rosa, los hermanos Justo y Goyo, Antonio Alcalde, "El Fraile", Luis, "El Pipiao", .... y más, y más ..., verdaderos impulsores de la vaquilla.

Ahora los tiempos modernos nos han traido las peñas, que ya forman parte importante de la fiesta matea. Su existencia debe apoyarse y fomentarse como elemento de aglutinación social, natural y voluntario. ¡Qué lejos quedan aquellas peñas precursoras que le dieron vida a la fiesta y la renovaron, dándole un aire más moderno, incrementando el interés por la vaquilla, llenándola de alegría, bullicio y colorido! Mi emocionado recuerdo a las peñas impulsoras: Pelusa, Marisol y Corinto, con Herminio y sus brasileñas a la cabeza (desgraciadamente desaparecidas) y de esa época también los Canónigos y Botes.

Ahora, en lugar de las peñas desaparecidas, su sitio lo han venido a ocupar: ENEMIGOS DEL AGUA, LOS SEKA TASKAS, EL ZOPETERO, EL BURLADERO, LA PEÑA DEL MANDIL, PACO GORZAS, VAKATAZO, RISCO LOS ATÁVICOS, LOS GUARDABARRAS, RADIO CLUB HUÉCAR, T'AYUDO y muchas más que me vais a perdonar por no recordar en este momento. A todas ellas, un saludo del pregonero.

Pero, como el buen mateísta sabe y así lo hace, se debe acompañar con el solemne respeto debido el traslado del pendón del Rey Alfonso VIII desde la Catedral al Ayuntamiento y su posterior devolución. Ese pendón quedó clavado y tremolado para siempre en lo alto del alcázar moruno, nuestra insigne Torre de Mangana.

A todos los conquenses que durante el año residen fuera de Cuenca, a los que viven en ella, a los vecinos de pueblos cercanos e incluso a las personas de otras ciudades de España y de parte del extranjero que nos visitan en San Mateo:

QUE SE INTEGREN CON NOSOTROS EN ESTE FESTEJO POPULAR sin parangón en el mundo entero.

Seamos ejemplo de concordia y tolerancia, que en esta ciudad ya figura en el articulo 10 de nuestro fuero:

CUALQUIERA QUE VENGA A VIVIR A CUENCA, SEA DE LA CONDICIÓN QUE SEA, (CRISTIANO, MORO, JUDIO, LIBRE O SIERVO), venga con toda seguridad.

Amigos, proclamad vuestro CONQUENSISMO siempre y en todo lugar. Sentíos orgullosos de ser conquenses. Ahora que el siglo XXI empieza a hacer el paseíllo, sed conscientes de que en esta ciudad sólo la unión desinteresada de sus gentes, codo con codo, sin oscuros privilegios ni bastardos intereses, puede sacar adelante cualquiera de sus utopías necesarias. Hagamos posible entre todos que Cuenca vuelva por sus "FUEROS" y le demos conjuntamente lo que muchos nos han negado y que merecemos por derecho.

Deseando estoy de oír a nuestra querida banda de música interpretar pasodobles de nobles toreros conquenses, como EL CURI y DORITO, EL ESTUDIANTE y CURRO FUENTES, en este incomparable escenario como son los arcos de la Plaza Mayor. Pero por favor, maestro: que no falte NERVA.

Que prepare Julito el cohete, porque está a punto de iniciarse la esperada y deseada suelta de vaquillas. ¡¡ Que corra la gente a guarecerse en lugar seguro!!.

Los más valientes que esperen la salida en las estrecha calle del Clavel, donde éste que os habla vivió la vaquilla de su niñez junto a Francisca y Rafael. ¡Qué tiempos aquellos donde jugábamos a la vaca, rompíamos botijos y subíamos a la cucaña en la Plaza de la Celestina!

Que otros esperen en palacio, junto a la cacharrería de Emilio. La inmensa mayoría en la Plaza Mayor. Los más medrosos vigilarán desde la anteplaza y escalera de Mangana. Se producirán gritos, carreras y empujones. Pero no os asustéis, antes de que te coja la vaca te pillará el Tío del Saco y le llamarás a Dios de TÚ y a la Virgen, PETRA.

Amigos del alma, estoy terminando. Podría extenderme en más aspectos de la fiesta, pero ello haría demasiado extenso este pregón, lo cual no deseo porque lo que queremos es darle gusto al cuerpo sin más demoras que valgan.

- DALE A TU CUERPO VAQUILLA SAN MATEO...AAAHHH!!!

- QUE LLEVA UN AÑO ENTERO ESPERANDO ESTE MOMENTO... AAAHHH!!

- DALE A TU CUERPO ALEGRÍA QUE, POR FIN, ES SAN MATEO... AAAHHH!!

No quiero concluir sin pediros algo que considero de suma importancia: que respetéis a la vaca como el eje principal de la fiesta, que ayudéis a los maromeros (verdaderos ángeles del quite) en su cometido.

Contribuid a la pureza de la fiesta porque, en definitiva, la diversión no está reñida con el buen comportamiento. La diversión no es sinónimo de desmadre.

Pero, si alguno se pone tontilón, que lo tiren al pilón.

LAS VACAS DE SAN MATEO SE VAN A SOLTAR. Y HA DICHO EL SEÑOR ALCALDE QUE DE AQUÍ NO SE MUEVA NADIE PORQUE TODOS HAN DE DISFRUTAR.

Y recordad: MUCHA VACA. MUCHO VINO. MUCHAS TÍAS ... y al final: POR RESACA:

 

¡¡¡ VIVA ALFONSO VIII !!!

¡¡¡ VIVA SAN MATEO !!!

¡¡¡ VIVA CUENCA!!!

¡¡¡ SAN MATEO, SAN MATEO, OÉ, OÉ, OÉ, OEO !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2002 -

PREGONERO: D. Pedro Romero Sequí

 

Conquenses:

Antes de comenzar, permitidme que inicie este pregón con las mismas palabras con que lo quiero concluir:

¡Viva Cuenca!, ¡viva san Mateo!

Altísimo honor el que me encomienda este Concejo, y gran responsabilidad la que tan gratamente he aceptado: pregonar -desde el hermoso balcón de este vetusto edificio- la que constituye la más antigua, la más auténtica, de más raigambre, querida y hermosa de todas nuestras fiestas: los "Sanmateos de Cuenca", que gustara de llamar el añorado Federico.

Y, como no podría ser de otra manera, y en testimonio de buena crianza, han de ser mis primeras palabras, de agradecimiento. En primer lugar, a mi presentador y buen amigo Rafael Torres, "El Chory", por sus elogios tan cariñosos como desmedidos; a la Concejalía de Festejos, y a su titular, José Luis Chamón, "Chamoncete", por el nombramiento que me colma de ilusión; y a la Agrupación de Peñas Mateas por su propuesta canalizada a través de Antonio de Conca, corredor empedernido de vaquillas y amante hasta los tuétanos de estas fiestas. Gracias, por fin, a todos vosotros que, con esta masiva presencia y ánimos, seríais capaces de enternecer al más recio de los mortales.

Hace ahora 825 años -5,11 si fueran euros- en que el rey Alfonso VIII -resabiado de su reciente Alarcos- pusiera sus ojos en Cuenca: bastión almohade y joya del Califato Omeya, enclave decisivo en su ambicioso proyecto de Reconquista.

Tras primer cerco infructuoso a los infieles, por fin, en 1177 -como nos narra Ibn Saib al Sala- "con poderosa mano los asedió, con mucho trabajo los estrechó y ni de día ni de noche respiro les dio". Y, tras encomendarse al alto patrocinio de Ntra. Sra. la Virgen del Sagrario, logró entrar triunfal, victorioso y debelador en la hermosa ciudad del Júcar y del Huécar.

La convirtió en ciudad regia -abunda Ximénez de Rada- y estableció en ella la silla de la fe, que muy pronto ocuparía Ben Tauro -nuestro buen san Julián-. Levantó bello alcázar, le entregó aldeas y la alegró con pastos fértiles, dotándola de envidiable fuero y convirtiéndola en foco de tolerancia, convivencia y atracción de todas las repoblaciones, al tiempo que Patrimonio de la Cristiandad, como luego de pasados los siglos lo sería de la Humanidad.

En conmemoración de todo ello, vosotros, sucesores y descendientes directos de quienes protagonizaron aquella memorable gesta, os volvéis a reunir aquí, con el entusiasmo y arrojo de quienes os precedieron, para conmemorar tan feliz acontecimiento.

Nada como hacerlo que como mejor sabéis: en alegría desbordada y jolgorio, en convivencia grata y edificante, corriendo vaquillas enmaromadas, que este año lo serán de las acreditadas y nunca bien ponderadas ganaderías de Jesús Andreu, Curro Fuentes y Benito Mora, con pastizales en La Osilla, La Torre y Valtablao; negras, bragadas, burriciegas, meanas y meonas, herederas de aquella legendaria Marisol de Miguel El Pasmo de san Antón, único torero cojo de la historia, felizmente entre nosotros después de cumplir -en alarde de envidiable forma física- su voto a la Virgen de la Almudena.

O de aquellas otras reses que Leonardo, Biribí, Teresíllo, Copita, Casáñez, Cortina, Juanjijo, Molina o Medioaupa, bajaran desde Buenache y Zarzuela, también a pie y emulando semejante peregrinación.

Vacas de enjundia y tronío, bravura y trapío que serán corridas por expertos y diestros maestros en la lidia a maroma: Manolín, Tata, Malo, Malete, Manazas, Marino y Perico Forrasofás; a los que exhorto a ser benevolentes en su "sogapericia"; dando o largando cuerda según pasen de cerca Eusebrio, Manzanita, Lucas Aledón o cualquier otro afectado de gota, obesidad o excesos del día anterior. En todo momento se verán asistidos de magnífica cuadrilla: la Del Arte (Chule El Gordo, Román Espejo, Manuel Ruiz, Jacinto Silva, "Patola", El Chavo y Domingo Pisebreras).

Serán protagonistas principales del festejo, agavillando lo mejor de la juventud y el decanato conquenses, las PEÑAS MATEAS: Vakatazo, Botes, Canónigos, Enemigos del Agua (y los inventos de Armando), Con San Mateo a la Vaca, Los Meteoritos, La Zapatilla, Patrimonio, T'Ayudo, Los Pies Redondos, Vaca Serrana, B02, Sociedad Alcohólica, El Temple, Los Bisi-Visyss, La Pastelera.es, Guardabarras, Paco Corzas (las nuestras), La Clementina, La Vaca Grilla, Tentados por el Vino, Los Despeñados, Risco Los Atávicos, Los Traspellaos, Dónde está la Vaca, Desaprensivos, Metrópolis, El Porrazo, El Burladero, Los Vigilantes de la Vaca, Los Chupazurras, Tendidos Ceros, y como no, la de mis entretelas: El Mandil, que tantos y tan imborrables recuerdos me ha procurado, al tiempo que -como Rotary Club- muestras de cariño tan abrumadoras como imperecederas.

Es ocioso encarecer la necesidad que os asiste -dando ejemplo de las cualidades cívicas que los conquenses siempre habéis ejercitado- de respetar a las vacas, animales de suyo bondadosos y de bonísimas prendas, que no rechistan a pesar de ornarse con cuernos durante toda su existencia. Ya lo decía Gutierre de Cetina que "los cuernos, lejos de ser malos, dañosos ni vergonzosos, son buenos y provechosos". Y si alguno resultare afectado de ellos, no se acongoje: el equipo médico habitual -con Antonio Requena Dr. Infierno, Arturo Pelorrata y Blas Gil Sacamuelas de Calatorao al frente-, dispondrá de oportunos remedios, empastes y lavativas para las cicatrices del resto del cuerpo y de enjuagues de vino con sifón para las del corazón.

Constituye una de las mayores preocupaciones de este pregonero, que la satisfacción de las ansias de fiesta y jolgorio se desarrollen de forma cordial, libre y apacible, respetando a vuestros congéneres casi tanto como a los animales, sin añadirles molestias, por lo que -entre otras cosas y como detalle de buen gusto- os conmino a no desaguar vuestros corporales humores -ya líquidos ya sólidos- sino en los evacuatorios con que el Concejo nos ha provisto con tanta profusión como abundancia.

La misma diligencia y buen tino querría yo ver algún día en el Consistorio, para tapar el cableado del casco antiguo, restituir la torre del Giraldo o de­volver a la Plaza su antiguo aspecto y encanto perdidos.

Pido a Meamostos, Peloto, Parrilla, Nielfa, Sarria y Velasco, Académicos correspondientes de la de san Mateo, que velen como lo vienen haciendo, por la pureza y buenas maneras en la liturgia de la fiesta, y a todos vosotros a no hacer oídos mercader, para veneración de los usos antiguos, de cuantos buenos consejos os den.

Y a Juliete, que atine con el cohete y no lo introduzca, como tiene por costumbre, por el balcón de la Seguida, con el consiguiente sobresalto de vecinos y quebrando en la siesta de Paco El Murciano.

Si gustáis de los actos oficiales (que "hay gente pa tó"), no os perdáis la entrega del Pendón, recogido por el concejal más joven de la corporación, que este año lo será Pedro Hidalgo, como antaño lo fueran ediles de feliz memoria: Canas Estival, De la Llana, Mateo, Gil, Herráez, Silverío, Rueda, Calvo, Parramplas o Amador.

No olvidéis, si os integráis en la comitiva, dar continuos vivas al Cabildo Catedralicio, la Cámara de Comercio, Confederación Hidrográfica, Club de Tenis, Entrepinos y cuantas autoridades os encontréis por el camino, orgullosos, como conquenses, de la consecución del AVE y la Autovía y de haber, por fin, sido invitados al banquete de las grandes infraestructuras.

En la Catedral, tened presente a san Mateo -ya inmortalizado en bulto-y las virtudes de que se encontraba recamado, entre las que no resulta la menor la de haber abandonado el bochornoso oficio de recaudador de impuestos.

Muy cerca veréis en breve allí reconocido en santidad, a don Cruz Laplana, como ejemplo de heroicidad en todas sus virtudes. Su protección se sumará a la de san Julián, cuya festividad, no deben permitir los conquenses que se vea en ningún momento amenazada.

Si gustáis de la música, podréis regalaros con la batuta -abarrotada de trienios- de don Aurelio, las composiciones de Pepe El Morros, Aguilar o Julián El Maño, así como la solfa de Roberto, Luis Vicente, fosé Ramón y Antón el del trombón, Aniceto Cortefiel, Angelote Corbatón, Herminio y Pepillo y Forrajas con el pito ese que tocan, que dicen ser un clarinete de ébano del Camerún.

Advierte este pregonero con severidad no exenta de cariño, y aprovechándose de la cátedra que antes ocuparan Luis Calvo, Fermín Jamú, Pedro Eduardo, Paquete, Sahuquillo, Miguel Romero, Dorito o Chicuelito, que en estas fechas tan entrañables, no debéis olvidar a quienes, precediéndonos en la lidia de la vida,-nos dejaron. Para todos ellos pido vuestro recuerdo y vuestra oración.

Volviendo a la vida, y hablando de oración, no olvidéis el "Vía Crucix" que, empezando en "Las Brasas", corona en "La Tabanqueta", salpicado de estaciones en "Mangana" -con Nazo, El Conde de Barcelona, Ángel Alvaro y los Pimenteros encaramados a su reja-, "Los Arcos", "Plaza Mayor", "La Repos", "El Botijo", "La Tinaja", "La Milagros", "Dulcinea", "La Posada" y "San Nicolás" -donde "pitancean" mis Amigos de la Boina; sin dejar las nocturnas de "Nashville", "Rotus", "Vaya-vaya", "Tortugas", "Elefantes" -con Mario y Alvarito Aguilar-, "Clásicos", "Escalón", "Bohemios" y "Jovy"; ni las ambulantes de Toríbio, Jarque o Paco El Taba.

No será difícil que os topéis en alguna de ellas -o en todas, según los casos- con Limino, Ortega, Morros, Roque y Carlitas Galerías, Iván y todos los Sanz, Satur Toledano, Guaíta, Hortelano, Elvira y los del Figón; Paco Cid, César Castellanos, Paco Fernández, Antón y Alcarraz; Emiliano, Garrote, El Piernas, El Cury y Conrado; Raimundo Carrasco, Honorio, Pieduro, Luis Castillo, Rosa y Felipe, Medialuna, Carretero, Martín El Fontanero y Tito El Pintor; Julio y Los de Comisiones, Manostijeras y Mortadela, Pascual y Los Róchanos; Alfonso Sequí, Fofo, Maxy y Tévar; Julio y Vinagrete, Laura y los del Sildavia; Leopoldo y Julianón; Alejandro, Perico y Los Marragolpes; Sobas, Peladilla, Moreno, Mokoky, Ribera y los Centellas de Valladolid; Pocique, Acisclo y la Celestina... Y una interminable lista sólo comparable a la del censo de habitantes.

Gentes de Cuenca, del Vaticano y El Castillo; de Tiradores, Buenavista y san Antón; de Las 500, Los Moralejos, Villaluz, San Fernando y La Paz; de Fuente del Oro, El Escardillo y El Salvador.

Familias de Cuenca: Garrotes, Merchantes, Los Cortés y Los Chafes; Llandres, Patiños, Patones y Pontones; Lozanos, Portillas, Pinos, Cebrianes, Caialos y Pantaleones; Benítez, Benitos y Benitas; Aguilares, Maderos, Tutos, Pozos, Pininos, Egidas, Rodenas y Abascales; Miramos, Hipólitos y Muelas; Diosillos, Cortezas, Quicos, Planchas, Maneles y Quiriquis.

Gentes buenas de Cuenca que os harán más grata la existencia, con las que compartiréis momentos que luego devendrán recuerdos imborrables, gentes que os harán disfrutar de estas benditas fiestas en ambiente sano y cordial, castizo y universal.

Por todo ello, al fin ha llegado la hora de pregonar:

Desde este balcón, SE HACE SABER A LA CIUDAD Y A SUS GENTES QUE SAN MATEO HA LLEGADO: MAGNA HOMINUM FECUENTIA CONCHENSIS, ANUNTIO VOBIS GAUDIUM MAGNUM:

"HABEMUS VACA".

Zambullios en la fiesta sin reparos y, en prueba de indubitable cariño a la tierra que os vio nacer, gritad conmigo:

 

¡¡¡ Viva Cuenca !!!

¡¡¡ Viva San Mateo !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2003 -

 

PREGONERO: D. Julián Recuenco Pérez

 

Buenas tardes, Cuenca:

Otra vez la larga maroma que les el Huécar ha venido a posarse sobre el testuz agareno de Mangana. Otra vez la punta afeitada de su único cuerno va a posarse sobre el ángel de San Mateo, y el cáliz del escudo de Cuenca va a llenarse con el vino rojo que cubre el campo de su emblema. Porque en estos días, al contrario de lo que la tradición dice, no es sangre, sino el licor rubí de la uva, el que une el símbolo de la ciudad del Júcar. Porque no queremos una fiesta sangrienta, trágica; porque no queremos que el dolor de una cornada invada estos días que deben ser de júbilo...

El toro es un animal sagrado en muchas civilizaciones, principalmente en la zona del Mediterráneo, desde Gibraltar hasta Tiro. Ya entre los egeos, es famoso el laberinto de Creta. a donde Teseo dio muerte al Minotauro, mitad hombre y mitad toro, y donde los frescos de sus paredes representan a las mujeres cretenses saltando acrobáticamente sobre los toros con los pechos al descubierto. Invitemos a las jóvenes de Cuenca a que imiten a las mujeres griegas de la antigüedad. ¿No estáis de acuerdo conmigo en que este hecho...?

Se ha afirmado muchas veces que la fiesta de la Vaquilla se remonta históricamente al mismo momento de la conquista de Cuenca por Alfonso VIII, y aunque en realidad eso no es cierto, sí es verdad que durante la Edad Media se celebraban diversas fiestas religiosas con corridas de toros en el Campo de San Francisco o en las riberas de sus dos ríos. Otros pregoneros antes que yo ya lo han dicho, y no quiero aburriros con datos históricos que ya conocéis...

...Pero no me resisto a men­cionar un hecho que ha sido menos repetido que los otros, y que para mí es también importante. Me refiero a la fiesta de San Roque. que durante los siglos XVII y XVIII se celebraba a mediados del mes de agosto, también con corridas de toros...

...Y no me resisto a hacerlo porque de esta manera volvían a unirse los dos grandes símbolos de la Cuenca ritual y mágica: la Semana Santa y la corrida popular de vaquillas. El hecho de que una hermandad de Semana Santa organizara festejos taurinos es importante para una ciudad como Cuenca...

...Pero un pregón, y más éste no debe ser sólo un centón de rememoranzas históricas. El público espera siempre que el pregonero abra de par en par las puertas de su "almario", esa alacena donde guarda para sí mismo los recuerdos de su niñez, y los desnude ante el auditorio...

...El público espera oír viejos recuerdos de la infancia del pregonero, cuando éste subía hasta la Plaza Mayor, siempre de la mano de sus abuelos, para descubrir por vez primera esa hermosa fiesta en honor de las vacas enmaromadas. A mi abuelo Julián le gustaba acercarse por aquí...

...Recuerdos de una infancia muy lejana, ya casi imposible. Recuerdos de un niño apoyado en el alféizar de una ventana de clausura, en las Petras, en la esquina de esta misma plaza...

...Recuerdos en el interior de los sótanos del ayuntamiento. transformados por unos días en improvisados chiqueros, donde las vacas pacían tranquilamente, sin meterse con nadie, mientras descansaban de su última carrera hasta la curva de Alfonso VIII, allí donde naciera hace doscientos años el filántropo Lucas Aguirre...

...Recuerdos también de las primeras carreras delante de la vaca, desde la Fuente de los Canónigos hasta la esquina de la catedral. Al principio era imposible ver siquiera al animal, pues el miedo aceleraba los movimientos del corredor primerizo. Después, cuando éste se fue acostumbrando, esperaba a ver primero la cara del cornúpeta, antes de empezar a correr...

...Recuerdos de una tarde lluviosa de principios del otoño, con la Plaza Mayor, hoy repleta, entonces prácticamente vacía. Pero no era la lluvia lo que aquel  día impedía a. los conquenses acercarse a este lugar; pronto saldrían otra vez las vacas a la calle, y la plaza, a pesar de ello, volvería a llenarse de corredores

 ...La ceremonia del traslado del pendón, ese mismo pendón morado de Castilla que, según la tradición, entró por primera vez en Cuenca a manos de uno de los caballeros más leales del joven monarca Alfonso VIII, desde unos años a esta parte se está recuperando, gracias quizá en parte a la labor ejercida por las peñas. ¡Y luego dicen algunos que las peñas no sirven para nada! Ánimo, Antonio. Ánimo, Armando. Ánimo, peñistas,...

...Recuerdos también juveniles de la nonata peña Ayva. ¿Recuerdas, Armando, aquel proyecto conjunto de crear una peña, que antes de nacer fue derrotado por las fauces, ya difíciles, de la burocracia? ... Poroso ,y tu lo sabes, siempre he considerado a tu peña también un poco mía, aunque mi nombre nunca haya sido uno de los de la lista. Hay muchas formas de sentir a San Mateo corriendo por nuestra sangre.

¡Recuerdos que nos traen a la memoria nombres que teníamos olvidados durante el resto del año. Nombres de algunos animales que ya han pasado a formar parte de la historia de esta fiesta; como Niebla, como Marisol, aquellas vacas zainas que hicieron las delicias de mayores y de pequeños, y protagonizaron también algunos sustos de importancia en los arcos del ayuntamiento o en las escaleras de la catedral... Nombres de peñas; las primeras peñas de San Mateo, ... Nombres de algunos corredores, como Parri, siempre colgado de los pitones del animal. enseñándole el camino por la Anteplaza o por Alfonso VIII; como Paco Suay, nuestra última víctima irremediable, herido de muerte por cuatro, que no dos, cuchillos puntiagudos de marfil... Nombre de grandes maromeros, de ayer y de siempre, como Manazas...

...Pero, ...silencio: ¿No escucháis también vosotros el leve sonido que produce el suave roce del cohete en las manos de Julio, nuestro particular pregonero de todos los años?...

...Y desde este balcón, este humilde pregonero os pide precaución. Precaución a la hora de enfrentaros con el cornúpeta y, sobre todo, precaución a la hora de enfrentaros con ese otro animal. más traicionero que los toros, que al toro lo veis venir, que es el alcohol. Precaución para que la fiesta no deje nunca deje ser eso, demostración del espíritu festivo y alegre de los conquenses. ¡Felices fiestas a todos!

 

¡¡¡ Viva San Mateo !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2004 -

PREGONERA: Dña. Raquel Malo García

 

Mateos, mateas, gentes de Cuenca y todos aquellos que os habéis acercado hasta nuestra tierra para disfrutar de estas maravillosas fiestas. Devotos todos, de San Mateo y Santa Vaca, me dirijo a vosotros, desde éste, nuestro balcón consistorial, para anunciar que en breves momentos, se lanzará el cohete. con el que se abrirán las puertas de esas cuadras y aparecerá esa primera maroma, a la que todos nos sentimos atados y que nos arrastra año tras año a llegar hasta aquí, y disfrutar de la herencia que Alfonso VIII nos dejó allá por 1177.

Las vacas saldrán a la plaza, como cada año, y no distinguirán entre hombres y mujeres, solo notarán el bullicio, la fiesta, la alegría, y el colorido que se respira en la calle, todos, corredores y corredoras tendrán que esquivar esos pitones altaneros que se hacen sitio entre la multitud.

El corazón se nos encogerá de la misma manera a todos, hombres o mujeres, cuando se haga ese pequeño silencio, y se oigan los gritos interiores que afloran de esas madres toreras, vigilantes de las vacas, apostadas en balcones y vallas, y se escuche la coplilla de torero-torero, o la de torera-torera.

Muchos y muchas, al verme hoy aquí, con mi humilde osadía, harán referencia a un pequeño instrumento, el estropajo, y yo les contesto que, ni siquiera el estropajo en estos días de fiesta, distingue entre gentes, ya que es igualmente utilizado por unos y otras, para eliminar los restos de gachas, tocinos, patatas y manjares varios de estas estupendas comidas, que viviremos estos días.

Me gustaría preguntar a aquellos que dicen que San Mateo sólo lo siente el que se pone delante de los cuernos, que pregunten hoy aquí: ¿quién en Cuenca no se siente Mateo? ¿Quién no se siente torero?.

Y no me refiero al hecho en sí de ponerse delante de los cuernos de la vaca, que desde luego y sin dudarlo es la esencia de la fiesta.

Pero en Cuenca, sentirse torero, adquiere un significado diferente, es algo que se mama, que se lleva en el corazón. Desde que un conquense nace se le enseña que en los días 18 al 21 de septiembre, tiene una cita ineludible en la Plaza Mayor a la que no se puede, ni quiere faltar.

Si miramos atrás, todos recordaremos cómo siendo muy pequeños, igual que lo son ahora muchos de los que están aquí, ya cogíamos sitio en las vallas y si era en primera fila mejor, más toreros nos sentíamos. Como cuando crecíamos un poco nos encaramábamos por las puertas de la catedral, y la emoción de ver la vaca nos ayudaba a poner el pie en el sitio exacto, algo que hicieron nuestros abuelos, nuestros padres, y harán sin dudarlo nuestros hijos, solo hay que darse una vuelta por la Plaza para ver que. en cada rincón, hay un corazón Mateo.

Recuerdo, con gran emoción, mis días de infancia, en los que siendo muy niña, mi madre nos subía a mis hermanos y a mí hasta aquí, y nos juntábamos todos, manazas, tatas, biribis, Consuelo y familia, y nos colocábamos en la fuente y en sus alrededores donde todos, familias de maromeros y amigos, disfrutábamos de igual manera cuando la vaca saciaba su sed, que cuando ejercíamos como padrinos de los bautizados, cada año, en nuestro pilón bautismal.

A todos aquellos que este año tengáis el honor de ser bautizados, cosa que no sabréis hasta el último momento, os recomiendo qué caigáis de pie, y que San Mateo, el Dulcinea, la Maribel, la Tinaja, la Milagros, el Plaza Mayor, el Mangana, la Repos, los Arcos, Tomás y la Solla os bendigan ya que serán los sitios que os ayudarán a celebrar y a secar el bautizo.

Siguiendo con la vista atrás también recordaréis, estos días de patio en el colegio, donde hasta que no llegaban las primeras nieves y nos distraían un poco, el juego favorito de los niños y niñas de Cuenca era y es, jugar a la vaca y cantar San Mateo.

Por eso, y por todo lo que año tras año sentimos los conquenses reivindico, que corredores en San Mateo somos todos y nos sentimos todos: los valientes y los menos valientes, los que suben a correr las barras, los que suben a correr las vacas, los que corren balcones, los que corren las peñas, los que corren con la vaca, los que corren mucho antes de que venga, y los que corren por correr, quien duda por tanto que todos y todas somos corredores Mateos.

Agradecerles a todos los que durante años han tirado y tiran de la maroma y a los que se pasan los cuatro días en las  cuadras, preparando el ganado para nuestro disfrute, como son, Antonio Manazas, Angelete, Marino, Tata, Manolin, Salmerón, Alvarito, Hitado, Julián, Adrián, Femandito, El Parri, Pedro, y a sus familias que se pasan los cuatro días con una sola pregunta en la cabeza: ¿quién la lleva?

No puedo por menos qué dar las gracias por pertenecer a una familia tan ligada durante años a una maroma, y que me ha hecho a mí y a los míos vivir San Mateo tan intensamente, una maroma que con orgullo llevó mi padre, lleva mi hermano y espero que, próximamente, mis sobrinos.

Pero todos nos vamos dando cuenta como San Mateo ha evolucionado, y el colorido de las peñas y el ambiente se adueña de este paciente barrio, al que tengo el honor de pertenecer, y de sus alrededores. En el recuerdo quedan peñas que marcaron historia como Marisol, Korinto, Botes, Pelusa, que a ritmo de charanga llegaban hasta aquí para acompañar a la vaca.  

Por eso nos toca a las peñas de ahora abrir el camino a las siguientes, y dar a la fiesta con nuestros actos el esplendor y el respeto que merece por tantos años buenos que nos brinda.

Cuando un grupo amigos decide formar una peña surge la idea siempre en el lugar menos esperado. La mía surgió muy lejos de aquí, cuando después de no encontrar sitio para cenar vimos un solo bar abierto y dispuesto a dar comida a un grupo de conquenses con mucha hambre. Cual fue nuestra sorpresa cuando entramos y el camarero nos dijo con voz emocionada, viva San Mateo, y todo el bar estaba lleno de fotos de la Plaza Mayor de San Mateo, de nuestras Casas Colgadas. No lo podíamos creer, la nostalgia se apoderó de nosotros y entonces decidimos que había que formar una peña. (...)

Cuando Armando de "Enemigos del Agua" nos convocó hace ya unos años a aquella reunión de las peñas Mateas, todos comenzamos a trabajar con ilusión para que todos los actos se ensalzaran como se merecen, estando todos juntos y organizados.

Lo que se demostró el año pasado, cuando un lamentable accidente nos privó de la compañía de uno de nuestros mateos, de la peña "Los Traspellaos (The Hungries)", donde con el desfile se demostró que la zurra chispa, pero la fiesta sólo embriaga.

Mateos, peñistas, sigamos así.

Y ahora dejémonos de nostalgias y de rollo, porque a esta hora y en este momento es cuando empezamos nerviosos, a mirar cara a cara a las autoridades y preguntarnos:

¿Dónde está la vaca?, la buscan en Internet los de La Pastelera.es.

Los Bisi-Vissys, Opio y Blas y los Raspaná, cuentan que con Patrimonio está.

El Risco de los Atávicos a San Nicolás se encomienda ya.

Otros a San Ateo, patrón de los que cogen los buenos pedos.

Los Vigilantes de la Vaca se desesperan, pues la vaca no llega.

Los Ataskaoos, Cutres y los Vacafresh buscan, pero no la ven.

Algunos de tanto esperar, con Los Pies Redondos, están.

El Burladero, El Porrazo y Los Traspellaos ya no aguantan, y a San Mateo le cantan.

En la Orden del Temple, ya están todos calientes.

Algunos ya no ven ná, pues Tentados por el vino están.

Beben, beben sin parar los de La Vaca Grillá.

La que vaca er, Julito lo va a encender, y Entoavía sabemos lo que hizo el último San Mateo.

Los T´Ayudo siempre atentos, encuentran la vaca al momento.

Los de La Vaca Chimba en la cuadra la escuchan ya.

Los Despeñados la quieren, pero la Sociedad Alcohólica no se la piensa dejar.

Hay unos que dicen: Nos sobra la Vaca, y otros contestan, venga Despeñaos, Paco Gorzas las nuestras.

Los de la Fuente de los Canónigos aseguran que en su sitio está, y que de ahí no se la van a llevar.

La vaca es muy fina, dice "La Clementina".

No es fina, es delgada, dicen los de "Las Vacas Colgadas".

Contestan los del mandil, pues que vengan a comer aquí.

Los Guardabarras se enfadan, pues la cerveza se acaba.

La vaca también se enfada, pues claro, la Vaca es Serrana.

La vaca se pone chula, es una Vaca Boluda. Cuenca sale de casa.

Y con San Mateo la Vaca. los de Última Hora nos comunican que en B0-2,  Tendidos Ceros.

Los del Porrazo alucinan, y los de La Botellita brindan.

La vaca está aquí y la vamos a ver subir. Y Alfonso VIII proclama: En San Mateo, todos Enemigos del Agua.

Viva San Mateo, Viva Cuenca.

Para terminar, y si la emoción me lo permite, quiero dar las gracias a todos aquellos que me han dado su apoyo y todos los ánimos del mundo para poder estar hoy aquí, especialmente a José Luis Chamón que confió en mí en todo momento.

Lo siento por los que no les haya gustado, a los que les digo que mis palabras no habrán sido las más acertadas, pero la emoción y la congoja a la hora de hacerlo, no podían ser más grandes. Por tanto pregono:   

La puerta se va a abrir, la vaca va a salir, y en Cuenca, todos juntos, le vamos a decir:

 

¡¡¡ Viva San Mateo !!!

¡¡¡ Viva Cuenca !!!

 

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- Pregón de las Fiestas de San Mateo 2005 -

PREGONERO: D. Rubén Palomino Guevara

 

¡Conquenses! ¡Visitantes, amigos, amigas y colegas! Ya están aquí las fiestas de San Mateo, y yo asomado a este balcón, ¡que si no lo veo no lo creo!

Gracias señor alcalde por darme esta oportunidad de dirigirme a mis gentes en esta fiesta tan histórica de Cuenca.

Gracias señor concejal de Festejos por hacerme partícipe de la fiesta con este Pregón, aunque a mí me gusta recortar y estar abajo junto a la vaquilla.

Gracias señor presidente de la Asociación de Peñas Mateas por la confianza que me habéis dado.

Y gracias Cuenca por el apoyo recibido, de manera especial en los dos festejos de recortes de las ferias de San Julián en los que he actuado en la plaza de mi ciudad, llena de publico, lo que me emocionó de veras y me animó a superarme.

No es mi fuerte dar pregones ni soltar rollos, si no estar en la plaza junto a los toros y las vaquillas practicando esta modalidad de los recortes que se ha puesto de moda en toda España. Pero voy a intentar cumplir con el encargo, entre recortes y quiebros, de pregonar la vaquilla de San Mateo, celebración que tiene algo de origen de estos concursos de recortadores ahora tan de moda, pues en la vaquilla de Cuenca lo importante es correr delante de la vaca y hacer quiebros y recortes.

Ya lo dijo en su pregón de 1989 José Vicente Avila "Chicuelito”: “Nuestros "sanmateos" son genuinamente conquenses. Es una fiesta de nuestros ancestros en la que se corre delante o detrás de la res enmaromada, a cuerpo limpio y haciendo quiebros y recortes para impedir la cornada, evitando muchas de ellas los maromeros". Ya hablaba de recortes, que es ahora mi gran afición.

Otro buen pregonero, Femando Saiz, recordaba en 1992 que "hoy, como ayer, tenemos el toro; el pueblo y el laberinto; el toro, el pueblo y la reja; el toro, el pueblo y el callejón; y el portal, y el empedrado, y la cuesta y el recodo, la escalinata y la columna, la fuente y el árbol”, y digo yo que también tenemos los pies para que os quiero.

Nada menos que veintiún pregoneros me han precedido en este balcón del Ayuntamiento para hacer el despejo de las fiestas de la Vaquilla con palabras que salen sobre todo del corazón, para recordar lo que cuentan los historiadores, que hace 828 años que el Rey Alfonso VIII conquistó Cuenca y nos regaló montes y Fueros. Hasta el punto que se llegaba a decir aquello de "di que eres de Cuenca y entrarás de balde". Ahora dices que eres de Cuenca y te sientes orgulloso. Al menos yo lo siento y me pone la piel de gallina cuando desde la plaza de toros de Las Ventas hasta la más pequeña de España dicen por los altavoces que soy de Cuenca, ciudad en la que nací hace 23 años.

Por eso hoy domingo 18, cuando me asomo a este balcón del Ayuntamiento y contemplo esta hermosa Plaza llena de mis gentes, de mis peñas, me entran más nervios que cuando estoy en la plaza para recortar a un toro.

Y recuerdo cuando tenía cinco o seis años y subía a la plaza con mis amigos Jesús, Rubén, Carlos, Paco y tantos colegas para ver la vaquilla: sorteando el peligro y el consejo de los mayores, quería estar cerca, de la vaca. Sentía algo especial que me llevaba haría esa res que llevaban los maromeros. ¡Si se enteraba mi padre!

Un día, en la plaza de Trillo, con 9 años, sentí el impulso de la vaquilla de San Mateo y me tiré de espontáneo en una novillada. Mi padre aún se acuerda de la que se armó. Y yo tan contento sin darme cuenta del peligro.

Me gustaba la vaquilla. Me apunté con mis amigos a las peñas. A la de La  Fuente d